LA INOCENCIA DE LOS NO VENCIDOS

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De sobra sé que mañana no estarás.

Que mañana desaparecerás.

Aún así, el rato que estuvimos juntos me dio confianza y tranquilidad.

Algo difícil de lograr a veces.

Y después de tanto desencuentro se ve que… aún sin ser yo tu aliento, todavía conservamos la manía de sentirnos cómodos en algún lugar y un vino.

Los olvidos son comunes tras un final, pero más común es el hastío que resuelve con asuntos vengativos quién no se desnuda en la fría mirada de un martes por la noche.

Que le hagan bien tus atenciones no es suficiente para resolver una vida.

En realidad solo quiero atenderte.

Tal vez coincida la soberbia y la cobardía en un regalar tiempo a quién destroza el afecto cuando calma su sed en violencia.

Así, en esa decadencia, algunos prometen mejores vidas.

Por supuesto en la mía nada puede llenarte.

Secarse por dentro y  sin parcial risa es un precio que precisa el crecimiento hacia uno mismo.

Sin ser ésto el final de nada.

En cambio a mi, sin apenas recibir, me sostiene tu regreso que ya casi nunca es.

A amar se aprende amando, como a jugar jugando, sin ser ambos frutos de un aprendizaje.

Se de sobra que tu próximo aterrizaje no será cerca de quién no te hace vibrar.

Tampoco el estar por estár fue nunca tu manera de esconderte.

Guardar muy adentro la mirada supone que cuando no esperas nada es cuando empiezas a notar el camino.

Ni por empatizar se resuelven algunos recuerdos.

Ni por saberse envejecer se vuelve a uno mismo.

Tampoco hemos caminado tanto.

Creí ser y fuimos invencibles cuando todo se nos fue vencido.

Sabido de no alcanzarte por ser y dar libre.

Desaparecerás y,

volveré a la pesadez de las palabras que caen en vacío.

Palabras a viva voz que nadie comprende por su desconexión exterior.

Así que por si hoy es el último día, gritarte que adoro tu compañía.

Y es eso mismo lo que hace que…

Lo entiendo.

Libre enjaulado sin futuro.

Que nadie da un duro por tanto nudo en la garganta.

Te enseñé a llorar un poco de amor entre muchas risas.

Peor fue tu llanto tras el lagrimeo de un impostor.

Me jode que te fueras aquel viernes, aunque seguro de antes te habías ido.

Se sincera…

Sé del no poder complacer tu ahora más humilde belleza.

Fue de franqueza que te alejó mi torpeza.

Y de nuevo tu decisión de no volver nos separa.

Otra vez podrás convertirme en quién no existe.

Mañana ya ha sido tantas veces que… por huevos te endurece y, siendo padecer padeces.

Soy ése loco del que nunca hablas para que todo esté en calma.

Aún así, sabemos apreciar los instantes de bondad que nunca son suficientes.

Aprendí a vivir sin ti al igual que a resistir los internos huracanes.

Espero que no olvides sentirte viva al compartir uno de los días.

Para mí, tu compañía es más que nada.

Aún pudiendo parecerte un bostezo sin sangre.

Ya no…

Se hizo el despertar en el que no quise verte rota.

Tarde o temprano se es frágil aunque… interiormente más fuerte.

Y queda una espesa niebla que…

A veces los miedos se resuelven con una caricia sincera.

Y un candado se abre sin forzar.

A veces…

No depende de cualquiera ni… tampoco de ser sinceros.

Ahí afuera solo hay el frío de la mediocridad de un mundo cobarde que solo busca rayos de sol para saciar su aburrimiento.

Se cuando no luchar…

…cuando todo lleva a una cárcel sin sentido.

Tu fiel amigo quedó perdido en la mala costumbre de no saber querer a tiempo.

Mi impuntualidad.

Nos queda el respeto mutuo, que no es poco.

Siento no poder devolverte a la inocencia de los no vencidos.

La amabilidad resulta ser poco,

aunque poco resulta ser suficiente.

Entre tu y la vida encontré la soledad.

Por eso aprecio tu compañía.

Por eso nunca seremos nuestros.

Por ser tú y yo más que dos cuerpos.

Corazón y mente nunca se sientan en la misma mesa.

Paz en las noches con suerte…

Saber de ti…

Poder olerte…

Me gusta verte…

Ser tu presente cada cierto tiempo…

Ausente de un color frío amable.

En ocasiones deseable…

Siendo ser sentido de haberte vivido.

Amorosamente unido a ti.

En ocasiones feliz…

En otras tormento…

Buscaremos adentro para saber lo que nos une o nos separa.

O lo que nos de la gana.

Hoy ya no será,

tal vez será mañana.

¿Y si ya no es nunca?

Pena no saber de cada una de tus amorosas y asombrosas cosas junto a mis espacios silenciosos que ya lleno con palabras.

Sigue tu pálpito y deja atras las sombras.

Cada una de tus cosas son suficientes para vivir.

Sentir…

Feliz…

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