El juego

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Este juego lo perdí la ultima vez que conseguí quererte,  pero insistes  siempre en volver a jugar desde el vacío.

Y ya uno no sabe que hacer para dejar  estar los asuntos tiernos del descubrir.

He confiado en ti y, una y otra vez me has humillado, abandonado.

Ya renuncié a escaparme de aquí contigo.

Te espero de frente en el próximo sol naciente de éste desierto que te has inventado.

Cuidado con algún endiosado caballo alado que sueña en tu costado.

Humanos deberían ser los asuntos improvisados en los besos de un regalo.

¿Por que te empeñas en volver una y otra vez a esa sensación de soledad?.

Siempre terminas en aislamientos con ella.

Ninguna sería la dulce doncella.

Y luego reinserción en la montaña de un quinto piso que desnudo en lo que sobra decidió ser un absurdo guerrero de si mismo.

Y es en ése destino mareante que nos recuerda repletos del asombro en  la confianza ajena.

Y vuelta a la azotea de los recuerdos equívocos.

Vuelta al humor desnudo en asientos de butaca barata.

Por fin uno ataca.

Se sirve en derrotas quien nada siente.

Enfermo de frío me descuido los asuntos.

Es parte de la esencia caminar en decadencia y que en las sombras  me esconda.

Reirse vivos en la azotea de un refugio.

Es un buen trago de espesa calma.

Detesto ser esclavo juego en la virtud de éste viento salado.

Queramos vernos por donde el río suena más  fresco y bravo.

Donde suenan las nubes en el blanco odisea de tu húmeda explosión.

En la mirada de un beso pasión.

Y enfurecer a mi boca en el saber que lo que toca siempre es renunciar a los encuentros.

Consagradas huellas de retorno.

Cierto que no siento decepción por ese bien que esconde la salvación de un amigo compresivo.

La eterna huída se quiere curar de regresos refrescantes.

O  llorar el sentir consentido de un tarado errante. Caminante.

No me dejes en los cruces de luces encendidas.

Tranquila prisión suicida que ya no es nada.

Se te nota en la bajada que  no te dejas querer.

Los locos deben  amar la cordura de un paso firme.

A la risa helada, a la amistad distante de un  tozudo y a veces mudo corazón.

El juego promesa que confiesa no dejarte nunca.

No hay más que una rienda suelta y unos abrazos.

Compañía sin voz que me llena el ansia.

Te quiero saber recordar que supimos amar en alguien que a la larga  no compensa.

Verso de ojos tristes. Cuidado con ciertos alpistes.

Frío, tieso, tenso, preso y amorosamente humano.

Pasión desterrada del riesgo dorado desierto independiente.

A casi amarte lo consigo.

Del ruido vacío…

2 comentarios sobre “El juego

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